Con apenas veinticinco años, un compositor todavía por descubrir escribió una de las obras más queridas y más tocadas, de todo el repertorio para piano y orquesta. La Orquesta COA-M acoge esta obra para su ciclo ¨No todo es blanco o negro, es Grieg¨ navidad 2026, interpretada por el estudiante, y pianista Chen Yuan Zhuang y dirigida por Francisco Espinosa.
El Concierto en la menor es una pieza única de la colección de Grieg: la única gran obra para solista y orquesta que llegó a terminar.
Estructura musical
El concierto sigue el esquema clásico en tres movimientos:
- Allegro molto moderato – Un golpe de timbal inicia la obra, seguido por la entrada del piano en fortísimo. Una de las aperturas más reconocibles de todo el repertorio pianístico.
A partir de ahí, la orquesta presenta el tema principal, que el piano retoma y desarrolla.
- Adagio – El movimiento central cambia por completo la obra.
Las cuerdas, exponen una melodía que el piano adorna después funcionando casi en diálogo, como una conversación entre el solista y la orquesta. Es un momento de tranquilidad entre los dos movimientos contrastantes.
- Allegro moderato molto e marcato – El final recupera la energía rítmica del primer movimiento, con referencias de las danzas populares noruegas. Tras una sección central más lírica, la obra desemboca en un cierre triunfal, con la orquesta entera entonando el tema principal a modo de himno.
Una obra nacida de unas vacaciones
Grieg compuso el concierto durante el verano de 1868, cuando visitaba a su familia en Søllerød, cerca de Copenhague. Fue un periodo marcado por el nacimiento de su hija y la compañía de otros músicos noruegos y daneses, entre ellos el pianista Edmund Neupert, a quien le dedicó su partitura.
El estreno tuvo lugar en Copenhague el 3 de abril de 1869, con Neupert como solista, ya que el propio Grieg no pudo viajar a tiempo para tocarlo. Un año más tarde, en Roma, Franz Liszt leyó la partitura a primera vista delante del compositor y de un grupo de músicos, interpretando con facilidad hasta los pasajes más virtuosos. Al terminar, animó a Grieg a seguir su propio camino, a dejar atrás las formas clásicas establecidas. Un comentario que marcó la composición del noruego.
Fiel a su costumbre y manía de revisar constantemente sus propias obras, Grieg retocó el concierto en varias ocasiones a lo largo de casi cuarenta años, hasta llegar a la versión definitiva de 1906-1907, muy poco antes de morir, y que es la que se interpreta habitualmente en la actualidad.
Un puente entre dos estilos
El Concierto en la menor comparte tonalidad con el de Schumann, un compositor que Grieg admiraba profundamente, y hay claras similitudes entre ambas obras. Pero más allá del parentesco, lo que hace que esta obra se distinga tan fácilmente es que suena a Noruega: tiene ritmos de baile popular, melodías que parecen canciones tradicionales, y pasa sin problema de momentos enérgicos a otros mucho más delicados. Algo que Grieg deja reflejado en casi todas sus obras.
Es, en definitiva, un puente entre la gran tradición del concierto romántico centroeuropeo y una identidad musical propia, y sigue conquistando al público más de siglo y medio después de su estreno.
Para esta navidad os presentamos esta obra con el propósito de revivir la única sensación que generó en su estreno.
¿Nos vais a acompañar?
Sobre la imagen de la portada
Nikolai Astrup captura en ¨Noche de San Juan¨ una escena colectiva de la Noruega rural en verano. Un grupo de vecinos se reúne alrededor de una hoguera bajo un cielo oscureciendo.
Astrup no idealiza la escena ni la convierte en postal: los cuerpos se agrupan con naturalidad, las llamas iluminan sin imponerse, y todo el cuadro respira la calma de una tradición vivida año tras año, sin necesidad de explicarla.
La pintura funciona como un retrato del pueblo: una celebración sencilla convertida en símbolo de identidad. La Noche de San Juan.
Como imagen de portada, la obra introduce de inmediato el tono cálido, popular y profundamente noruego que define el concierto de Grieg.